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Ocho de la mañana de un sábado, reina una total calma, todos dormimos hasta que una voz viene a romper la tranquilidad:
-¡Papá....!
-¡¿Qué....?! Respondo confuso.
- Mi habitación tiene dos errores.
- ¿Dos errores? ¿cuáles?
- Que la almohada se ha metido en un huequecito.
- ¿Y el segundo?
- Que no soy capaz de sacarla.
Quien más tiempo pasa con el duendecillo es su mamá, si el blog lo escribiera ella se actualizaría más a menudo. Ella es la que tiene que hacer frente a la catarata de preguntas que, a veces, se le viene encima. El año pasado, por su cumpleaños, le regalé un blog pero no ha podido sacar tiempo para ir actualizándolo. Creo que, ahora que blogia posibilita diferentes usuarios, le crearé uno para que os cuente sus aventuras.
Mientras la convenzo os comento una de sus conversaciones. El duendecillo saco el tema de tener un hermanito (el prefiere hermanita) e insistía en que quería uno. Cuando le explicó que antes tendría que quedarse embarazada y gestar al bebé el decidió que se “embarazase” YA, allí mismo, en el garaje.
Otras preguntas de ese día:
¿Cuantos años están los ladrones en la cárcel?
¿Los jueces pueden ir a la cárcel?
¿Ya no existen los dragones?
En el colegio del año pasado había una línea en el suelo del patio, ahí dejabas a tu hijo, ahí lo recogías. Pero en esa línea no pretendían que dejaras solo al niño sino también cualquier intento de influencia o de colaboración. Al mismo tiempo no podías esperar tener ningún control sobre lo que pasaba al otro lado, no podías pedir explicaciones ni recibir ideas o sugerencias.
Este año el duendecillo también empezó con problemas para relacionarse y para entrar en la dinámica del aula. En todo momento se nos ha informado y consultado, además se han aceptado nuestras sugerencias. Van a solicitar un profesor de apoyo para que le ayude a integrase y sino lo conceden nos han planteado la posibilidad de que en momentos puntuales vayamos uno de nosotros al aula. Con esta maestra ha desparecido esa línea que nunca debería existir.
Al duendecillo le gusta más este año y su maestra le tiene encandilado. Pero no podemos esperar milagros, el lunes nos llamaron por teléfono para contarnos que su maestra estaba enferma y que si queríamos que no lo llevásemos (con las demás, por ahora, no se porta bien) se llevó una alegría por quedarse en casa. Hoy tuvo que irse a casa de los abuelos porque su Mamá tenía que trabajar y le preguntaba que si el suyo no estaba enfermo, -¿mi qué?- le pregunta ella –tu jefe-
Dicen por aquí que “las uvas con queso saben a beso”, el duendecillo se lo ha pensado y dice que entonces los besos saben a uvas con queso.
Durante el fin de semana inventamos el juego de las matrículas, yo tenía que poner el nombre de un objeto en un pos-it y el duendecillo lo pegaba. La que más le gusto fue “nariz de Mamá”.
Debió de seguir dándole vueltas en la cabeza porque, al irse a acostar me dice –“nariz de Mamá” no tiene ninguna o, a que no- y yo para seguirle el juego –hay palabras que tienen muchas óes como melocotón que tiene tres- y el –no, tiene cuatro, mira ME (y saca el dedo gordo) esta no, la tacho (lo tacha con el otro dedo gordo y sigue añadiendo dedos) LO CO TO ON-
Os dejo por dos semanitas, me tomo unas vacaciones al final de las cuales, espero, nos habremos mudado por fin de casa.
Os pongo un enlace al tema recurrente para el duendecillo durante las últimas semanas, la pelicula Niki aprendiz de bruja. Le tienen subyugado este tipo de personajes (niña de 13 años con fuerte personalidad), muy pequeñito tuvo una temporada parecida con Jane la protagonista de Peter pan II (Regreso al pais de nunca jamas). Algo tendra que ver su tía que tiene la misma edad.
Gracias por las muestras de apoyo, todavía no nos hemos mudado. Ya tenemos las llaves de la casa, después de muchos retrasos, pero no tenemos electricidad. Dada la situación meteorológica esperaremos a tener calefacción.
Mientras tanto el duendecillo ha celebrado su cuarto cumpleaños. La noche anterior cuando se fue a la cama me preguntó si por la mañana ya tendría cuatro años, yo le digo que si y el dice -entonces mientras este dormido de repente “pin” (se pone de puntillas como si hubiese crecido) ya tendré cuatro años- Os puedo asegurar que por la mañana se sentía más grande.
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