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Las ocurrencias del duendecillo

La maleta

-Vete cerrando la maleta que dentro de cinco minutos nos vamos- Va metiendo ropa poco a poco, de vez en cuando se para mira dentro y luego fuera, a lo que le queda, se lleva la mano a la barbilla y continua. Cuando quedan pocas prendas y después de otro paréntesis vuelve a sacar parte y prueba otra colocación. Esto se repite varias veces hasta que se queda mirando el resultado final, falta cerrarla. Grita -Voy a tardar un poco más- y le llega la contestación -vale pero date prisa-

Se agacha, una rodilla situada en una esquina de la maleta y la otra en medio. Mientras una mano va intentando cerrar la cremallera la otra la precede apretando y apartando alguna manga que se asoma, llega hasta la mitad. Se queda de rodillas un momento, la mano otra vez a la barbilla y luego al cuello. Una mano se introduce por el hueco que queda abierto e intenta acomodar unos pantalones rebeldes. Después, vuelta a la presión con las rodillas y por fin cede, esta cerrada. Desde el pasillo llega una voz -no habrás metido muy al fondo los pantalones grises, los voy a cambiar por los vaqueros-






Pues eso, que creo que ya he conseguido cerrar la contabilidad del año pasado
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2 comentarios

peces de chocolate -

este es uno de los relatos más divertidos y que más se ajustan a la realidad de un contable.

un besazo

kovi -

Si hubieras jugado mas al tetris, serías capaz de encajar la ropa en cualquier maleta.
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