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Las ocurrencias del duendecillo

Turismo inmobiliario

Como decía en el anterior post, cuando hemos tenido que ir a ver alguna casa con el duendecillo, la visita se ha convertido en un calvario. Estábamos viendo un pareado muy bien reformado y el duendecillo venga a tocarlo todo, se escapaba, abría las puertas, nada más ver el baño se puso a mear (cuando lo acababa de hacer) y así todo el rato. Cuando salimos a ver el patio trasero subió corriendo las escaleras y cerró la puerta que solo se abría por dentro. Las tapias de más de dos metros daban al resto de pareados. Nosotros no podíamos reprimir la proverbial frasecita "ves la que has armado". El dueño, decia que no pasaba nada, pero azorado intentando levantar las hojas de la puerta corredera de aluminio, solo conseguía separarlas un poquito por en medio. Aquí no nos vamos a quedar, decía. El duendecillo, al que lo del arrepentimiento no le va, después de la primera cara de susto al ver lo que había preparado y la bronca que le caía, opto por tirar para adelante y nos decía con musiquilla "os he cerrado la puerta, anda" aprovechando que estábamos concentrados en ver como salíamos. Una pequeña abertura entre las dos hojas de la puerta y la finura y largura del brazo de mi costilla nos sacaron de allí con un argumento más para regatear el precio.
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2 comentarios

juyma -

Seguro se apuntaba, le encanta viajar.

Carlos -

A tu duende me lo llevo yo, para descubrir fraudes inmobiliarios.

Es infalible.

Lo de la taza del water ha sido genial.
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