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Las ocurrencias del duendecillo

Sus cosas

Embarazo

Estoy revolviendo en un motón de fotos y apartando las de mi costilla cuando estaba embarazada, se acerca el duendecillo y se las muestro y le digo que el estaba dentro de Mamá antes de nacer. No hace mucho caso hasta que llego a una en la que ella está de perfil en los últimos días de embarazo y se ve claramente la barriga. Entonces me pregunta si se lo había comido.

Aceite de oliva

Durante la cena le mostré al duendecillo la etiqueta de una botella de aceite de oliva con un dibujo de una almazara. Le expliqué lo que era y como funcionaba. Cuando me pidió probar le di un poquito para que mojase los labios -¿te gusta? Es el jugo de las aceitunas- me pide otro poco y dice -tiene jugo de aceitunas y tiene "margo"- yo no sabía que era eso del margo hasta que me dijo que sí que sabía amargo.


Tipos de aceite de oliva

I used to belive

Paseando por este blog, el del quinto, conocí esta página donde podemos ver ocurrencias que tenían otras personas en su más tierna infancia.


I used to belive


Está ordenado por temas y... en inglés. Bueno yo lo he visitado con un traductor automático y me he echado unas risas. Son aportaciones de los lectores, es una pena que muchos no ponen la edad a la que tenían esas ideas, algún ejemplo:


- Pensaba que para quedarse embarazada había que hacer el amor las veinticuatro horas del día.


- Creía que había una señora muy enojada dentro del aspirador, y cuando se encendía, ella gritaba y gritaba. Ella estaba enojada porque la hacíamos comer la suciedad del piso.


- Cuando era pequeño pensaba que nuestra casa estaba embrujada. Cuando iba al cuarto de baño me ponía un manta en la cabeza y caminaba lentamente, así los fantasmas me confundirían con uno de ellos.

Desarropado

No le gusta nada tenerse que ir a la cama y se suele levantar alguna vez.
Un día se levanta y dice -Perdóname, es que estaba estupendamente desarropado-.

Venga

Siempre que estamos intentando que haga algo tanto mi costilla como yo en algún momento le animamos -¡venga!- A lo que suele responder -no vengo-

Concierto

Este duendecillo es un poco guerrero, para todo hay que luchar con el. A veces se le convence. Le dice esta tarde su mamá -vete a lavar- la respuesta de siempre -no- empieza la negociación -venga que tenemos que ir al concierto de tu tía- esta vez fue corta, se va a lavar diciendo -sí, me voy a lavar que si no me van a cantar... (léase con musiquilla) Niño marrano lávate las manos...-


Por suerte creo que en el concierto no cantan.

Sus porqués

¿Por qué hay cielo?
¿Por qué tenemos uñas?
¿Por qué las legañas no me molestan cuando duermo?
¿Por qué uno más uno no son once?

Mudanza

Cuando descubre una nueva palabra se recrea en ella, la exprime. Hace poco añadió a su vocabulario mudarse. Una cigüeña de un cuento se mudaba por que le molestaba el ruido de las campanas y en alguna otra historia que le hemos contado la mudanza se debía a que se les quedaba pequeña la casa. El dice que cuando se le quede pequeña la casa quiere mudarse a otra... a la de su abuela.


Al pasar por un escaparate ha echado en falta un parchís que debía de haber visto otros días y dice que se ha mudado porque no le gustaba estar ahí.

La grúa

¿El garaje de la grúa es la cárcel?

Carnaval

El duendecillo siempre ha sido muy aficionado a las cosas circulares o que giran. Primero fueron los ventiladores, luego los volantes, más tarde los relojes, peonzas, ruedas, norias... No es de extrañar que cuando le preguntamos de que se quería disfrazar para carnaval dijese que de reloj. Siguiendo sus peticiones el disfraz incluía: péndulo, cuerda y campana. El resultado no lo podríamos encajar en ninguna de las categorías de relojes al uso, pero el ha ido encantado girando sus propias agujas.

Tráfico

El duendecillo acaba de encontrar la solución al problema del tráfico. Los coches verdes pasan cuando esta verde, los amarillos cuando esta amarillo y los rojos... ¡cuando esta verde!

Cuando el niño era niño...

Creo que desde que se puso en funcionamiento Las ocurrencias del duendecillo no he recomendado ningún blog. Hace tiempo puse en los enlaces Cuando el niño era niño... que se describe así: "Esto puede ser de interés para los más pequeños, para los mayores que tienen niños a su lado, y para los que todavía guardan un niño dentro de su viejo cuerpo".


Cuando comencé con mi blog uno de mis objetivos era ver los comentarios a los temas que fuesen surgiendo. Luego me di cuenta de que para eso me tenía que visitar alguien y lo he dado a conocer. Ahora no se lo que habrá que hacer para que los visitantes comenten, solo se me ocurre esperar.


El blog que recomiendo hoy es muy indicado para comentar, yo ya me he animado varias veces, sin embargo no tiene casi ninguna participación. No se que tal andará de visitas, por que no tiene contador, ni se si su dueña lo ha dado a conocer, pero os animo a pasar por allí. Pueden surgir debates interesantes.

Olivia y el fantasma - Elvira Lindo / Emilio Uberuaga

En el Cole han organizado "el cuento viajero". Cada niño compra un cuento de una colección (Editorial SM, Colección Cuentos de Hoy), al nuestro le toco Leonor y la paloma de la paz, y se los intercambian. El día que tuvo que llevarlo para cambiarlo por el de otro niño no quería, preparó una llorera de cuidado. Le toco traerse Olivia y el fantasma y tenerlo una semana, no exagero si digo que nos lo ha hecho leer cuatro o cinco veces al día. Se lo ha aprendido de memoria y a todas horas hacía preguntas sobre lo que había leído. Después de una temporada que daba mucha guerra para quedarse en la cama se ha empezado a quedar dormido a la primera (¿casualidad?). La verdad es que a mi el libro cuando se lo leí la primera vez no me pareció gran cosa, pero hoy lo hemos dejado para que siga su "viaje" y creo que la única razón por la que no ha protestado es porque le hemos contado que otros cuentos que le pueden tocar también tienen historias de Olivia.



Me llamo la atención esta crítica, sobre gustos no hay nada escrito.

Bajivoz

Nunca le han gustado los ruidos fuertes. Dice que le molesta la sirena del patio del colegio. Le he explicado que suena muy alto, por un altavoz, para que se oiga en todo el patio. El quiere que suene por un bajivoz.

La salsa de la boca

Nos contaban el pasado fin de semana los padres de una niña de la edad de nuestro duendecillo que un día en el coche después de estar un tiempo callada les dice -llevaba un rato sin saber que hacer con la salsa de la boca- Poética forma de llamar a la saliva.

Cuatrimotor

Va en el coche escuchando una canción de Rosa León que dice: "pero entonces llego el doctor... conduciendo un cuatrimotor..." y pregunta -¿qué es un cuatrimotor?- le contesto -un avión con cuatro hélices, dos en cada ala- después de pensarlo un poco -y si tiene otra hélice adelante... ¿es un cinquimotor?-

Confusión.

Una de las cosas que nos planteamos mi costilla y yo para educar al niño es que era importante el ejemplo. No le puedes poner una norma que tu constantemente te saltas. Y lo que me ha costado mucho no saltarme son los semáforos, no cruzar en rojo aunque no venga ningún coche. Pero siempre ve a otras personas hacerlo y un día me sorprendió cuando vio a alguien pasar en rojo y dijo -va a venir un periodista y le va a poner una multa- no le he encontrado explicación a esta confusión.

Ardillas

Ardillas Estábamos en el Campo Grande y le llamaron la atención las ardillas. Veo que hay una con bastante hambre que se acerca a todo el que pasa con confianza. Le digo acércate despacito y con la mano abierta y extendida. Se fue acercando casi como una estatua la ardilla se dirige a él, lo mira, le sube por los pantalones, llega al hombro y, al ver que no tiene nada en la mano, se marcha. No movió ni un músculo.

No romper las cosas

Han estado visitándonos unos amigos de Segovia que acaban de tener un niño. Lo traía su papá en una especie de pañuelo o manta muy grande que se enrollaba al cuerpo y formaba una hamaquita donde el pequeño parecía encantado. El duendecillo dice que venía en un balón ¿?.
Estuvieron relatando los avatares del nacimiento. Me cuenta mi costilla, yo baje a por pan, que se acerco el duendecillo y le dijo a la nueva mamá -cuando te vea romper algo te voy a decir: las cosas no se rompen- Luego se dieron cuenta que el relato del alumbramiento incluía la rotura de aguas.