Nos acercamos a Soria, a Las Tierras Altas, y desde un pueblecito llamado Santa Cruz de Llanguas nos asomamos al cretácico. Visitamos el Aula Paleontología de Villar del Río. Y paseamos por la Ruta de la Icnitas.
Llega el buen tiempo y apetece salir, al duendecillo se le acumula el trabajo. Estuvo con su Mami visitando el Museo de las Villas Romanas y vino encantado. Yo no estuve pero puedo atestiguar que llegó encantado contando lo que le había gustado y lo encantadora que era la chica que les guió.
Bueno donde si que estuve fue en el Valle de las Batuecas. Llegamos un poco tarde (está alejado del mundo) y al duendecillo le resultó algo cansado, pero pudo explorar un poco y descubrir cosas nuevas:
Una acera de raíces
Una mariposa tan grande como su mano
Un lagarto verde
Y aunque le costo distinguirlas... pinturas rupestres
A la vuelta pasamos por Monsagro para que pudiese ver los fósiles de huellas de trilobites (cruzianas) con los que sus vecinos han adornado las fachadas de sus casas.
Otros dibujos divertidos para el duendecillo (quien dijo que los antiguos eran mejores) aunque el dice que es Cocoyo (por la cabezota).
Simple: pocos personajes (Pocoyo, Elly, Pato, Loula y Pajaroto), historias sencillas, colores llamativos, lineas suaves... y sale Pocoyo. El duendecillo no suele soltarse a reir y Pocoyo lo ha conseguido.
Al duendecillo le cuesta encontrar temas para compartir con sus compañeros de escuela. Este año ha descubierto que a algunos les apasionan los dinosaurios. A el le encantan documentales como "caminando con monstruos". Un día traía la mochila llena de "huesos" que habían desenterrado en el patio (los habían hecho con papel de aluminio).
Lo malo es que cuando vamos por el campo y encuentra un hueso (y hay más de los que podáis imaginar) es imposible convencerlo de que no se lo lleve a casa para "su museo". también hemos encontrado algún fósil de verdad.
Lo bueno es que es fácil encontrar cosas sobre dinosaurios ¿que tendrán para gustar tanto?. Le gustan más libros como "Kika superbruja y los dinosaurios" que películas como "piecitos".
El Valle de los 6 Sentidos está en Renedo de Esgueva. Al duendecillo le encantó: columpios, agua y cosas interesantes para descubrir. La verdad es que es sencillito pero bien pensado, aunque yo no encontré unos cuantos sentidos. Se puede merendar dentro y hay bastante sombra (lo que no suele ser comun en instalaciones muy recientes).
El duendecillo ha encontrado un serie de de dibujos de la televisión que le gusta (hasta ahora solo veía cosas grabadas). Ademas hemos tenido la suerte de que la emiten justo a la hora de levantarse para ir a la escuela y dura hasta que tenemos que salir de casa (le emiten por la dos a la 8:20, a ver si dura).
Piggley es un abuelo cebolleta que cuenta unas aventuras, la mar de interesantes, a sus nietos. Esta realizada en animación 3d por ordenador y las aventuras son muy entretenidas. Aunque esté pensada para niños pequeños incluye ciertos guiños que la hacen entretenida para los mayores, lo cual es de agradecer.
El coche averiado, y mi costilla va a recoger al duendecillo con un vehículo de sustitución del garaje. Él, al verlo, dice que le gusta más que el nuestro, que es muy bonito el color, que si podemos ir cada día con un coche de un color distinto.
Puede que para cuando el tenga coche los vendan con carcasas intercambiables, como los móviles.
Cuando vio "Cars" le gustó y, aunque luego no le ha interesado mucho, le hacía gracia ver algunos coches que se parecían a los protagonistas. Estos se parecen a Luigi y Dog Hudson.
Pero la película de coches que le gusta de verdad es "Ahí va ese bólido"y el protagonista Herbie.
Una de sus películas favoritas. Como "niki aprendiz de bruja"(otra que le gusta de Hayao Miyazaki) "Mi vecino totoro" es una película sin malos y sin grandes estruendos. No se suelen encontrar películas para niños que se basen en lo cotidiano: una mudanza, una enfermedad y una breve perdida... esas son todas las grandes emociones de esta película. Bueno, y la desbordante imaginación de los niños.
¿Que por que tenia que ir todos los días de diario a la escuela?. Que los policías son unos caraduras que le hacen ir a la escuela y ellos se quedan por ahí. Que en la escuela no hay ningún familiar suyo. Y, finalmente, que se quería jubilar de la escuela.
Con el duendecillo en el Teatro Calderón, en un palco para no molestar (el duendecillo tiene que pedir cada poco aclaraciones al argumento).
Aunque demasiado surrealista para el, si que le gustó. Alicia se soñaba a si misma y soñaba que soñaba que se soñaba... Creo que le hubiese gustado más si los pasos de danza fuesen más espectaculares. Una escena en que daban grandes saltos agarrados a un mástil que se bamboleaba le entusiasmó.
El no tenía referencias de la obra pero oí como algunos niños salían disgustados porque no habían aparecido los soldados con cuerpo de naipe.
No conozco ni a Arthur ni a los Minimoys porque fue a verlos al cine con su Mamá. En la foto veo que los Minimoys tienen algo de duendecillos e imitan su peinado. Quiza por eso hoy estan otra vez en el cine haciendoles una visita. Por lo que me conto, lo que más le cautivó fue la abuela Minimoy y una espada de poder.
Llegamos al planetario del Museo de la Ciencia de Valladolid para ver “El ciego con ojos de estrellas”, el duendecillo nervioso, como siempre, me hizo subir y bajar varias veces las escaleras mecánicas y acercarme varias veces al péndulo que hay en el recibidor (que además no estaba funcionando bien).
Entramos en el planetario, una sala pequeñita con una pantalla de cine en forma de cúpula. El duendecillo se empieza a tranquilizar, suena una música que estoy seguro de haber oído de pequeño en la tele para ambientar algún paseo galáctico en un programa infantil. Es una música con suaves sonidos “tecnológicos” y una voz con eco que divaga.
Cuando se hace total la oscuridad el duendecillo dice que se quiere ir, pero cuando inmediatamente empieza el espectáculo no vuelve a moverse ni abrir la boca. Dos personajes una historia muy simple y... mucho cielo y muchas estrellas. El duendecillo sale transformado, me pide la mano y camina despacito mientras le da vueltas y de vez en cuando me hace alguna pregunta difícil de contestar.
Bueno realmente vuelven los Papatos, porque hay muchos. Los hay de luz y de sombra y comen niños, de hecho nada más que ven uno se relamen. Aparecen "cuando la tierra absorbe el olor a niño".
Había visto varias veces la pelicula (101 dalmatas) y no le había llamado especialmente la atención, salvo quizas el coche de Cruela.
Ahora le gusta esta canción:
Cruella Devil,Cruella Devil, es todo un espanto,Cruella Devil la carne de gallina te pondra Cruella, cruella la dama araña bien podria ser de un circo o de un Vodevil.
Las ves venir y crees que es el diablo pero al final tendras que admitir, que en gran error estas, pues ya de cerca ves que Cruella es mucho peor satanas
Humana no es, no se que sera, y por feroz bestia se debe enjaular, el mundo fuera mucho mas feliz sin esa cruella Devil.
Los Reyes Magos nos han traido muchos nervios y el regalo estrella...
Aunque más pequeños que este (sacado de flick de la página de cottergaraje).
El duendecillo siempre ha estado loco por los coches pero además dice que los antiguos son mucho más bonitos.
La navidad tambien sa ha llevado por delante dos dientes y cada vez que ve a alguien lo primero que hace es abrir la boca e indicar con el dedo para que miren.
Comiendo unas alitas de pollo el duendecillo se monta su película.
“Éramos una especie que nadie había descubierto y no teníamos nombre, comíamos plantas carnívoras. No nos habían descubierto porque éramos extremadamente pequeños y vivíamos entre la hierba. Teníamos los dientes muy grandes y andábamos con ellos...”
Luego coge una.
“entonces yo cogí una planta carnívora por el muslo y me la comí”
Entre la indumentaria de un personaje en una estranbótica historia inventada por el duendecillo se incluia: tres collares, dos pulseras, calzoncillos de pana...
Ahora comprendo por que me cuesta tanto levantar al duendecillo.
Yo pululo por la habitación, abro las ventanas, preparo la ropa que lo voy a poner, ordeno algo... y mientras tanto algunas veces "canto" esta cancion:
La ronda pasa y no pasa, la ronda viene y no viene es como tu corazón, no sabe a quién entretiene, levántate.
Levántate, morenita, levántate, resalada. Levántate que ya viene el lucero de la mañana, levántate.
Algún día los mis ojos serán para ti dos perlas, ahora que tienes a otro de los míos no te acuerdas, levántate.
Entre cortina y cortina dos niñas me vuelven loco, cortinas son tus pestañas; niñas, las de tus ojos, levántate.
Las estrellitas del cielo las cuento y no estan cabales faltan las dos de tus ojos, que son las más principales.
Bueno pues hoy en el coche nos pide el duendecillo:
- Cantarme esa canción que sirve para dormir. - ¿una nana? - Si. - Duermete niño... - No esa no.
Probamos con alguna más hasta que le pedimos que la tarareara, y resulto ser "levantate morenita"
- ¿Me prepararías un sandwich pasado por la sartén? - ¡Eso esta hecho! - ¡Venga... ponmelo ya! - Aun lo tengo que hacer, ten paciencia. - Pero tu dijiste que estaba hecho.
Cuando el duendecillo era todavía más pequeño, le contaba un cuento que me invente sobre una gallinita. En cierto momento enumeraba, con ese tonillo que se usa para enumerar, lo que comía la gallinita. Siempre igual: Trigo, Cebada, Centeno...
Ayer en el coche, no se a santo de que, le estaba enumerando: Libros, Crucigramas, Y le oigo detrás –centeno...- Se reía las tripas.
El duendecillo camino de la escuela, pensativo -la maestra... nunca me ha dado un beso, hasta ahora- Y despues de pensar un poco más -bueno... ninguna maestra-
El duendecillo me explica un juego que ha aprendido en la escuela con sus compañeros, se trata de engañar al otro y que mire algo que no está, el típico “mira un burro volando”.
Con tres veces se gana. Me engaña tres veces y luego me toca a mí, hace esfuerzos por no mirar y tengo que ponerle “cebos” cada vez más sugerentes. La tercera vez que consigo engañarle mira pero solo con los ojos sin mover la cabeza. Cuando le digo que ya gané dice “es que yo miro con lo blanco no con lo negro” y me hace varias demostraciones mirando para un lado y diciéndome lo que hay en el otro.
Dice el duendecillo que las “ganas” son pequeñitas, tienen forma de cáscara de plátano y las tenemos dentro de la sangre; ah... y cuando tenemos muchas ganas de algo vibran.
El duendecillo en la piscina disfrutando. Sale se tira y vuelta a empezar, hasta que de repente se para en la orilla mirando pensativo y se pone a gritar -¡Plátano! ¡plátano!- Yo lo miro extrañado, y sigue –¡oro parece PLATA NO es!-
En una conversación durante uno de sus juegos consigo mismo, se pellizca un poco en el brazo y dice -mirar exploradores, esto es carne... ¡pero no se come!-
Sacando agua de un pozo muy hondo (creo recordar que 12m) cuando llega el cubo exclama -¿¡Está fría!?- y nosotros -¿porque iba a estar caliente?- el, nos mira como si no nos enterasemos de nada -¡porque estaba cerca del magma!-
-El maestro (Érase una vez...) dice que el hombre es un animal más- y le dice su mamá –pero también dice que nos diferenciamos en algo... ¿en qué?- y el duendecillo atento a la jugada –en que somos más sabios, sabemos conducir-
Algunas mañanas es imposible despertarle. Abro las ventanas y lo voy intentado suavemente pero nada, no hay manera. Si la noche anterior dejo algo del postre para desayunar salta como un muelle si se lo recuerdo. Un día mirando por su ventana y hablándole de cómo estaba el día para ir captando su atención le digo –que largas están las sombras de los árboles por la mañana ¿quieres saber por qué?- el resultado fue el mismo que con el mejor pastel de chocolate.
A raíz de su afición por La abeja Maya han “venido” a casa unos cuantos peluches de insectos que según el duendecillo “estaban buscando casa y, como tienen muy buen ojo, vieron esta y les gusto; firmaron las escrituras y se vinieron a vivir aquí. Otro día, Mamá y tu tambien firmasteis las escrituras, mientras yo estaba en casa de un amigo, y nos vinimos a vivir con ellos.”
Lo que más le gusta es ver las bolas desaparecer en el agujero y aparecer por la ventanita donde se depositan. Y pregunta -¿la negra, como es oscura, es de la noche y por eso se mete la última?-
El cine, el teatro, una visita a unos conocidos o una excursión; y justo a la puerta o en el momento de bajarse del coche el duendecillo que dice -he decidido que escojo quedarme en casa, que ya vendremos en otro momento- y le decimos -pues ahora ya estamos aquí, etc...- y es siempre con cosas con las que hasta el último momento esta ilusionado y después también.
Este fin de semana lo hemos pasado en la casa de unos amigos y justo a la vista del letrero de entrada al pueblo nos montó un cirio de estos. El domingo después de haberse recorrido todas las calles en bicicleta, me dice -pues me había equivocado...- y yo –en que- el sigue pensativo –pues que lo he pasado muy bien-
Al entrar en clase el duendecillo se ha quedado mirando, asombrado, a una compañera -¿eres tu? ¡No te había reconocido!- ha sido el primer día que la niña va con gafas a la escuela.
Me recuerda mi costilla que hace unos meses cuando fue con el al oculista y le dijeron que no necesitaba gafas le dijo muy serio –mira... ¡yo he venido a que me pongas gafas!- Luego, cuando le preguntábamos, nos decía que el quería tener gafas para ir a la escuela y que los niños pensaran que era otro.
Los dibujos del duendecillo son composiciones de los mismos motivos una y otra vez (coches, barcos, casas... ) y normalmente son monocromos (en estos le insistimos para que usase los colores). Pero lo que me llama la atención es que casi siempre hay algo que solo aparece parcialmente, como en una foto mal encuadrada (arriba un coche y abajo una casa y un avión)
Otra suerta ha tenido "Son-nidos" de La Factoria del Norte. Volvió emocionado, contando todo lo que había visto y oido, os aseguro que no es facil despertar ese entusiasmo en el.
¿Cuantas? cada vez que ve por la calle una mujer que pase de los cincuenta le pregunta si quiere ser su abuelita. Si le añadimos las dos auténticas y tres bisabuelas no se donde nos vamos a meter el próximo cumpleaños.
Dice el duendecillo -¿cuando se embaraza Mamá y tiene una hermanita?- A lo que le contesto -¿y si es niño?- y el -pues lo regalamos y se embaraza otra vez-
El duendecillo se acerca a su Mamá, que esta trajinado por la cocina, y le pide ayuda para algo. Ella le dice –ahora no puedo- el duendecillo vuelve al salón y momentos después regresa para decir –las mamás tendrían que tener ocho brazos como los pulpos-
Hay en el pueblo al que nos hemos ido a vivir una panadería muy antigua con su montoncito de leña a la puerta y el mostrador al lado del horno. Me cuenta mi costilla que, uno de los días que ha entrado a por el pan, el duendecillo soltó una de sus frases “mal medidas” –que sucio esta todo- y, antes de que ella pudiese decir algo para salir del paso, continuó –es que los niños decimos siempre la verdad-
Me quede lo suficientemente pasmao para que no me acuerde a santo de que nos hizo el duendecillo esta pregunta durante el desayuno -¿y yo como me voy a morir, de golpe o poco a poco?
Está viendo algunos capítulos de Érase Una Vez los Inventores y le gusta mucho. Dice que el es inventor, y cuando le pregunto ¿qué va a inventar? me dice que la cocina a reacción, aun no me ha explicado en que consiste.
El duendecillo está aprendiendo a rifar –vamos a rifar quien era “el papá” y quien “el hijo”, en un café se rifa un pez al que le toce el numero tres, un, dos, tres- dice siguiendo el ritmo con el dedo – Te tocó “el papá”, ahora “el hijo”- y vuelve a empezar exactamente igual. Cuando ve que me va a tocar a mí también hace trampa –pero lo has hecho mal- le digo –es que tu ya eras “el papá”- me contesta. Le explico que tiene que quitar al que ya le ha tocado. Entonces me dice que me marche y comienza la cancioncilla pero indicándose todo el rato a si mismo.
En la escuela del duendecillo cada año se preparan juntos los disfraces de carnaval escogiendo un tema, este año ha sido Colón y el descubrimiento. Nos cuenta la maestra que les dejo escoger los personajes y, como no, es duendecillo quería ser Colón. Otro niño tenía ya preparado el disfraz y quería serlo el, cuando ya parecía que comenzaría una discusión la niña que se disfrazaría de reina Isabel se acerco y le dijo al duendecillo -¿quieres ser mi rey?- el dice que movió un poco la cabeza y -ella me entendió que si- pero se está haciendo el duro.
Esta mañana el duendecillo estaba malito del estómago, nada del otro jueves pero su mamá me dice antes de salir "díselo a la maestra y, si se pone peor, que nos avise". Nos llamó una hora después que decía que le dolía mucho. Se ha pasado la mañana jugando y yo ya me lo imagino arrimando el termómetro a la lámpara. Eso si... de comida arroz blanco.
El duendecillo con la cara embadurnada de tomate, las mangas indecentes y el mantel sembrado de espaguetis, nos pide otro tenedor para la ensalada porque el de los espaguetis tiene un poco de tomate y se le mezclan los sabores. Todos los marranos son escrupulosos.
El sábado con la casa rodeada por la nieve y el duendecillo disfrutando. El domingo le llevamos al cine a ver kiriku y las bestias salvajes que según sus palabras -Empezó muy bien, pero luego salieron los malos y la estropearon- Su conclusión para el fin de semana -podíamos ir a la escuela el sábado y el domingo... y los demás días jugar y comprar-
A las 23:40 del 31 de diciembre hubo un apagón en la casa de la abuela donde el duendecillo esperaba ansioso lo que le habíamos contado de las doce uvas. Inmediatamente se olvidó de las uvas y se concentró en eso de que se fuera la luz, le parecía increíble. Estaba muy preocupado y lo único que logró sacarle del susto fueron las siempre llamativas velas.
Las campanadas las escuchamos por la radio del coche.
Ni cuido este blog ni visito otros, ahora si nos hemos mudado. La casa nueva tiene una bonita decoración a base de cajas de cartón llenas de trastos y el duendecillo está muy contento salvo por que cada vez que pide algo no se lo podemos dar porque no sabemos donde está. Me quedan nueve días de vacaciones que me voy a coger para deshacerme de las cajas.
Mientras tanto siguen las preguntas del duendecillo -cuando hablo... ¿me oye mi cuerpo?-
Los papas del duendecillo somos ateos (que hacer). A el pretendemos mantenerlo al margen de estos rollos.
Al entrar en un colegio hay que informar si se quiere que el niño estudie religión (¡desde los tres años!), nosotros ponemos que no. Nuestra sorpresa fue que al poco tiempo nos enteramos que si que acudía a esas clases. La profesora nos dijo que nadie la había informado y ella es totalmente de fiar. No hemos querido indagar mucho pero creemos que no la informaron para ahorrarse tener alguien con el durante esas horas. Parece ser que es el único niño que no asiste a clases de religión en todo el colegio. La duda es a cuantos padres se lo han impuesto no haciéndoles caso.
Es curioso como surgió el tema con la maestra. Los primeros días en la nueva escuela no aceptaba a ningún otro profesor y nos dijo que se ponía especialmente nervioso con el de religión, se escondía y gritaba que el no quería quedarse con ese feo y con cuatro pelos. Nosotros nunca le hemos hablado mal de la religión ni de los curas.
Ahora al duendecillo le buscan otras actividades, se va a clase de los mayores a hacer manualidades o a la sala de profesores a pintar.
La casa nueva, entre otros chaperones, tiene una humedad en la habitación del duendecillo. Cuando le explicamos que era una gotera no pensamos que cada vez que alguien le preguntara por su casa el iba a contestar emocionado -¡mi habitación es verde y tiene una gotera!-
Hace dos semanas una madre de un compañero de la escuela del duendecillo comentaba que su hijo estaba aprendiendo palabrotas en el cole. Una semana después otra madre decía lo mismo. Recientemente, mientras miraba por la ventana del coche, el duendecillo hizo el siguiente comentario -¡Joder, si ya han puesto las luces de navidad!-
Gracias por las muestras de apoyo, todavía no nos hemos mudado. Ya tenemos las llaves de la casa, después de muchos retrasos, pero no tenemos electricidad. Dada la situación meteorológica esperaremos a tener calefacción.
Mientras tanto el duendecillo ha celebrado su cuarto cumpleaños. La noche anterior cuando se fue a la cama me preguntó si por la mañana ya tendría cuatro años, yo le digo que si y el dice -entonces mientras este dormido de repente “pin” (se pone de puntillas como si hubiese crecido) ya tendré cuatro años- Os puedo asegurar que por la mañana se sentía más grande.
Os dejo por dos semanitas, me tomo unas vacaciones al final de las cuales, espero, nos habremos mudado por fin de casa.
Os pongo un enlace al tema recurrente para el duendecillo durante las últimas semanas, la pelicula Niki aprendiz de bruja. Le tienen subyugado este tipo de personajes (niña de 13 años con fuerte personalidad), muy pequeñito tuvo una temporada parecida con Jane la protagonista de Peter pan II (Regreso al pais de nunca jamas). Algo tendra que ver su tía que tiene la misma edad.
Durante el fin de semana inventamos el juego de las matrículas, yo tenía que poner el nombre de un objeto en un pos-it y el duendecillo lo pegaba. La que más le gusto fue “nariz de Mamá”.
Debió de seguir dándole vueltas en la cabeza porque, al irse a acostar me dice –“nariz de Mamá” no tiene ninguna o, a que no- y yo para seguirle el juego –hay palabras que tienen muchas óes como melocotón que tiene tres- y el –no, tiene cuatro, mira ME (y saca el dedo gordo) esta no, la tacho (lo tacha con el otro dedo gordo y sigue añadiendo dedos) LO CO TO ON-
En el colegio del año pasado había una línea en el suelo del patio, ahí dejabas a tu hijo, ahí lo recogías. Pero en esa línea no pretendían que dejaras solo al niño sino también cualquier intento de influencia o de colaboración. Al mismo tiempo no podías esperar tener ningún control sobre lo que pasaba al otro lado, no podías pedir explicaciones ni recibir ideas o sugerencias.
Este año el duendecillo también empezó con problemas para relacionarse y para entrar en la dinámica del aula. En todo momento se nos ha informado y consultado, además se han aceptado nuestras sugerencias. Van a solicitar un profesor de apoyo para que le ayude a integrase y sino lo conceden nos han planteado la posibilidad de que en momentos puntuales vayamos uno de nosotros al aula. Con esta maestra ha desparecido esa línea que nunca debería existir.
Al duendecillo le gusta más este año y su maestra le tiene encandilado. Pero no podemos esperar milagros, el lunes nos llamaron por teléfono para contarnos que su maestra estaba enferma y que si queríamos que no lo llevásemos (con las demás, por ahora, no se porta bien) se llevó una alegría por quedarse en casa. Hoy tuvo que irse a casa de los abuelos porque su Mamá tenía que trabajar y le preguntaba que si el suyo no estaba enfermo, -¿mi qué?- le pregunta ella –tu jefe-
-¿Los pollos son igual de feos que las personas por dentro? pregunta el duendecillo- -¿tu has visto una persona por dentro?- -¿si en la radio?- ahora me empiezo a sorprender. -¿en la radio? pero si la radio no tiene... -en la radiografía- completa.
Y es que le hicieron una radiografía porque ha pasado según nos ha dicho el médico una sinovitis transitoria de cadera y su "foto por dentro" no le ha parecido muy bonita.
Estamos escuchando el último disco de Kiko Veneno. Las circunstancias han influido en la elección por el duendecillo de su canción preferida. La elegida es:
La mudanza
Nos estamos mudando Relaciones cambiando Las ideas viajando Volvemos a empezar
La cabeza en la azotea Las paredes pintando La llave vieja La acabo de entregar
El número antiguo No esta funcionando El número nuevo Me lo están dando No te desesperes Sigue llamando Nos estamos mudando Volvemos a empezar
La ventana nueva Da a un jardín Tienes un amigo Que vive por allí
Esto va marchando Ven a visitarnos No hace falta que ayudes Si quieres venir
El número antiguo No esta funcionando El número nuevo Me lo están dando
Nos estamos mudando Los discos bajando Compra una litrona Antes de subir
No hace falta que sea De la cruz del campo Que este bien fresquita Te vamos a pedir
No hace falta que sea De la cruz del campo Pero que esté bien fresquita Eso si te lo vamos a pedir
Lo de dividir los días en dos periodos de doce horas no lo hicieron para que se lo explicases a un niño. Al día siguiente de explicárselo algo hemos adelantado, el duendecillo dice que son "las doce del día entero"
Los primeros días de escuela el duendecillo tiene que aprenderse un montón de nombres nuevos, mientras tanto tiene la solución, nos cuenta su maestra que en el patio para llamar la atención de otra profesora que todavía no tenía catalogada le dijo -Oye... profesora del pantalón rojo-