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Las ocurrencias del duendecillo

Título

Hace unos días, después de mucho dejarlo pasar, fui a buscar el título de licenciado en economía que ya iba cogiendo solera desde hace cinco añitos que deje la facultad. Debería animarme e ir a buscar el de bachillerato que lleva muchos más años pudriéndose en el instituto.

La verdad es que esto de los títulos no me va mucho, ni se me pasa por la cabeza enmarcarlos y ponerlos en la pared. La verdad es que los años de facultad fueron muy divertidos y aprendí bastante, aunque poco de lo que viene en el currículo. La carrera cumplió su cometido práctico y tengo trabajo desde entonces. También cumplió con la función que esta tomando la universidad en los últimos tiempos, hacer de prorroga de la adolescencia y mantenernos entretenidos unos años más sin demandar trabajo en una sociedad que cada vez lo necesita menos.

No veo porque alardear de nada si los licenciados salíamos como churros.
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2 comentarios

Jorge José -

Los títulos son un requisito para hacer cosas, no un logro en sí.

No solo en España los licenciados se producen como churros; en Venezuela también. ¡Espero que les resulte mas fácil conseguir trabajo! ;-)

Paula -

A las madres sí que les gusta enmarcar los premios y los títulos de los hijos. ¿Valor de la Universidad española? Ninguno. Cuando miro atrás, veo tanto tiempo desperdiciado que me da pena. Yo, además, como debo ser masoca, soy "bilicenciada". ¿Motivo para alardear? Absolutamente ninguno. Pero fui a recoger los títulos. Hombre! Después de tanto examen, por lo menos nos quedamos con un recuerdo.
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