Llega el buen tiempo y apetece salir, al duendecillo se le acumula el trabajo. Estuvo con su Mami visitando el Museo de las Villas Romanas y vino encantado. Yo no estuve pero puedo atestiguar que llegó encantado contando lo que le había gustado y lo encantadora que era la chica que les guió.
Bueno donde si que estuve fue en el Valle de las Batuecas. Llegamos un poco tarde (está alejado del mundo) y al duendecillo le resultó algo cansado, pero pudo explorar un poco y descubrir cosas nuevas:
Una acera de raíces
Una mariposa tan grande como su mano
Un lagarto verde
Y aunque le costo distinguirlas... pinturas rupestres
A la vuelta pasamos por Monsagro para que pudiese ver los fósiles de huellas de trilobites (cruzianas) con los que sus vecinos han adornado las fachadas de sus casas.


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